domingo, 5 de septiembre de 2010

Bodies, o el dilema de los cuerpos.

Hace un año estuvo en Medellín la exposición itinerante "Bodies, real+fascinante". En ella, no sólo se hizo una completa disección del cuerpo humano de todas las formas posibles (nervios, vasos, órganos, huesos, etc) con el fin de alcanzar un conocimiento científico y una divulgación general. Se hizo un homenaje al cuerpo humano, la máquina más compleja y bella de todas.

Y homenajes hay de todos los tipos. Cada temporada, el mundo de la moda hace un homenaje al cuerpo humano al construir, deconstruir y reconstruir los mejores conceptos, escoger los mejores insumos, producir y confeccionar los mejores diseños y elaborar los mejores estilismos, siempre bajo el auspicio y marco de las circunstancias socio-económicas coyunturales de la Humanidad.


Lo que no comprendo -y que tambien cuestiono recientemente Bar Rafaeli en su cuenta de Twitter- es porqué no se hace ese mismo esfuerzo con respecto a los modelos que los portan en las pasarelas. Cierto, las personas altas y delgadas lucen mejor la ropa; como cierto es que las prendas tienen mejor caída y se pueden apreciar mejor en una persona delgada. ¿Pero por qué torturar a una generación entera de mujeres con unos estándares de belleza que reflejan un ideal antes que una realidad?

El precio a pagar ha sido ya lo suficientemente alto y ha sido pagado varias veces: se perdieron varias generaciones de mujeres obligadas a enfrentar un estándar de belleza que no es necesariamente el suyo y, por lo tanto, sometieron sus cuerpos a tantos procedimientos como fue posible, debido a su distorsionada autoimagen. Ha habido un florecimiento agresivo de los transtornos alimenticios entre los jóvenes (a veces sin importar su sexo) y una desmejora de la propia salud pública en las ciudades que abrazan la industria de la moda sin importar su latitud.

¿No es suficiente ya? Es hora de volver a lo natural. Es que se puede ser natural y bello; porque la belleza de las mujeres es un reflejo de sus sentimientos y de la satisfacción que tengan con sus vidas, y eso se transmite por las pasarelas. Es que se puede ser delgado, simplemente cuidándose y manteniéndose saludable, sin estar restringido por medidas que se imponen por sobre la forma natural de un cuerpo.

Es que se puede ser hermoso, simplemente siendo uno mismo.

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